Subterfugios

A veces, tendemos a usar tretas para alcanzar esos fines a los que pensamos que tenemos derecho (si no lo tenemos, será otra cosa), porque las peticiones claras y directas a quien tiene el poder de otorgar su concesión caen en saco roto. La vía directa, clara, razonada, abierta, es negada por muchas razones; porque esa decisión pueda tener repercusiones en algún colectivo, más ocupados sus componentes en lo que les rodea que en sacar adelante sus propias problemáticas; porque pueda ser más costoso, monetariamente hablando, usar un método que otro; o qué decir del inmovilismo que suelen hacer gala los dirigentes de cualquier organización, asustados de tomar decisiones.  

Cuando te topas con el muro, que puede ser de índole personal, burocrático, incluso por mala fe, te sientes tentado de usar esas artimañas aunque te aparten del lado honesto, vericuetos que ya han sido explorados con éxito por muchas gentes. Incluso quienes tienen el poder de otorgar la petición te animan veladamente a que uses esas argucias, supongo para que ellos no se vean en la tesitura de tener que asumir responsabilidades en la decisión.

Pero caer en ese adulterado camino, el conseguir tus aspiraciones a base de triquiñuelas, con esos secretos a voces que todo el mundo utiliza, contribuyes a hacer el mundo un poco peor, porque claudicas y pierdes la esperanza de que se puedan conseguir los temas por simplemente justicia. Por lo que no te queda más que seguir agarrándote al camino recto, razonado, que aunque más arduo y lento, es la única forma válida de conseguir esos objetivos. Usando este procedimiento puede que no consigas tus pretensiones, pero tú sabrás que eso no ha ocurrido por no poner de tu parte, sino por la mediocridad de la otra. Me viene a la cabeza el dicho atribuido a Platón “cuando un hombre no se sacrifica por sus ideas, o no valen nada estas o no vale nada el hombre”.

Aunque por otro lado, eso supondría  revivir el “venceréis pero no convenceréis” unamuniano, o en caso de tener éxito perseverando, la victoria más pírrica desde el comienzo de los tiempos. Por lo que quizás haya que echar mano del pragmatismo que todo amante de la filosofía debe de tener en la recámara para seguir subsistiendo y optar por el camino fácil. Y teniendo por seguro que no haces daño a nadie, frontera infranqueable de una decisión, ceder a la ventaja obtenida usando la sutil añagaza, pues, ¿a quién le importa que te estrelles contra la muralla?

¡Ah!, eterna dicotomía.

3 comentarios sobre “Subterfugios

    1. Además de las circunstancias propias que señalas, quizás también un factor a tener en cuenta a la hora de decantarte por una opción u otra sea sea el hecho de pretender cambiar una práctica consolidada a mejor, o que pierdas la esperanza en la posibilidad de que esta cambie.

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