Mediocridad

¿Qué afecta más, las consecuencias de un hecho poco edificante hacia quién lo comete, o que este acto haya estado cimentado en el engaño, la ocultación y el interés? O quizás lo que duela sea la decepción, el sentirte estafado por gente de la que nunca esperarías esas actuaciones. Estos incidentes inesperados, los cuales no concebías, y no por ingenuidad sino porque solamente el plantear su posibilidad te hacía daño por las consecuencias que podían significar, cuando te das de bruces con ellos, tu primera inclinación es la de producir un humano enfado,  un libar hieles, entendiendo que si te dejaras llevar por esa pulsión, ese amargor interno pudiera acabar produciéndote trastorno.

¿Pero cómo lidiar con la mediocridad, tanto la externa como la interna? La externa, siempre acabas pensando si pudieras haber hecho algo de lo que no has sido consciente que hubiera sido el detonante de que se haya tomado esa traicionera postura, como buscando a la parte externa una justificación. Después de ese análisis, descubres que los motivos, aunque prosaicos, tientan al más poderoso caballero. Pero la interna, el hecho de observar cómo te afecta ese engaño, te humaniza arrojándote a sufrir a este mundo de intereses y mentiras. Pero bueno, siempre he defendido que para ser feliz hace falta buena salud y mala memoria, y a día de hoy, disfrutamos de las dos.

5 comentarios sobre “Mediocridad

  1. Los budistas piensan que el error humano o es por limitación o por inconsciencia. Inclusive lo más monstruoso de la humanidad es por condicionamiento. No sé cuán cierto será esto y si aplica en todos los casos, pero es fácil olvidar la traición cuando no lo tomamos personalmente: no tiene que ver con nosotros, sino con la inconsciencia del otro. Y aplica además para uno mismo cuando nos damos cuenta que nuestra propia inconsciencia está en juego. Es más fácil decirlo que hacerlo, eso sí. Así que opto contigo por tener mala memoria.

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    1. Ciertamente, esos errores reflejan un sufrimiento oculto o una debilidad en quien los comete, por lo que dichas personas, aunque se puedan sentir beneficiadas en la mediocridad de sus valores, merecen compasión. Gracias Paula por tus valiosas palabras y un cariñoso saludo.

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  2. Tienes mucha razón, para ser feliz hace falta salud, salud y salud, lo curioso que cuando la tienes no le das importancia, solo cuando te falta. Un abrazo, cuídate.

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    1. Seguro que la salud ayuda, tanto física como mental. Pero quizás sea tanto o más importante, una determinada actitud interior. Si supiéramos la fórmula, seriamos la bomba jaja. Un abrazo Miguel, un gusto que te pases.

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