Crucifixión

El arte es capaz de representar la misma situación de múltiples maneras diferentes, nacidas de los diferentes puntos de vista que han producido las vivencias personales de cada artista. Luego, cada obra de arte provoca en cada espectador unas reacciones insufladas por sus experiencias propias, que podrán coincidir con las originarias del autor o no. Todo un mosaico de sentimientos y sensaciones alrededor de una misma creación, que eclosionan inspirados por esa razón que nos humaniza.

Para glosar estos principios os propongo el comparar dos famosos cuadros, que representan una visión muy particular de cada artista de la crucifixión de Cristo. Este momento es la situación álgida del cristianismo, una de las grandes religiones que han modelado la idiosincrasia del mundo que conocemos, y que ha sido recreada en una miríada de ocasiones. Comentaremos desde un prisma no pictórico, disciplina en la que soy lego, aunque eso no signifique que no me estremezca al ver según que obras. Comencemos por:

Cristo de San Juan de la cruz – Dalí

Lo que más me impacta del cuadro de Dalí (Cristo de San Juan de la cruz), es el punto de vista desde el cual pinta la escena el pintor. Es como si hubiera querido representar el punto de vista de Dios viendo padecer a su hijo. Quizá fuera una cierta pulsión megalómana de su autor, pues ¿cabe mayor delirio de grandeza que intentar ponerse en los ojos de Dios? ¿No es una irreverencia, un matar a Dios nietzscheano, el tratar de ponernos como humanos a su altura? Otra cosa que llama la atención en el mostrar un cuerpo musculado, limpio, no ensangrentado, en el cual no se muestran laceraciones, en perfecta simetría, un cuerpo bello en suma, lo cual pudiera ser una prueba de la devoción del artista o una reminiscencia de su, como sostienen algunos estudiosos, pulsión gay. Quién sabe. Vayamos a la segunda:

Cristo en la cruz de Benito Prieto

Otra obra que me impactó cuando la conocí fue el “Cristo en la cruz” de Benito Prieto. En ella se puede apreciar a un Cristo descoyuntado, derrotado, sanguinolento, exhalando sufrimiento por cada poro de su piel. Esta obra cuando se creó (1948) chocó contra la ortodoxia eclesial considerándola como blasfemia, pidiendo por ello la destrucción de la obra y reuniéndose para rezar por el alma del artista en señal de desagravio ¿Qué pecado cometió este Cristo, el representar la truculencia y fealdad de un hombre crucificado?

Bueno y para acabar este post, y endulzar lo que debió ser un dantesco trance, no se me ocurre mejor cosa que mostrar una famosa escena inserta en la maravillosa película “La vida de Brian” de los geniales Monty Python, también con la cruz como protagonista. Puntos de vista.

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