Juventud, divino tesoro

Queremos que un león no cace gacelas, del mismo modo que un joven no vaya de fiesta, no se reúna con amigos o no experimente el pecado. Entendemos que el tierno infante se revuelque con sus amigos en pos de la pelota, pero queremos que el adolescente se comporte con el sosiego del abuelo, cuando aquel tiene el azogue metido en el cuerpo. Censuramos que hagan botellón en un parque apartado, mientras nosotros nos bebemos nuestros cubatas cómodamente sentados en la terraza climatizada del pub.

No censuremos con acritud a los jóvenes, cuando desde las instituciones nos empujen (y nosotros aceptemos de buen grado), a las vacaciones, las terrazas y los restaurantes. Ellos han tenido la desgracia de la aparición de la pandemia en la etapa vital destinada a abrirse al conocimiento y a la experimentación, de sentir sus primeros besos y abrazos, o forjar sus eternas amistades, una época que, por cierto, nosotros ya disfrutamos. Esas culpas intergeneracionales no son justas, primeramente por confundir una parte con el todo, y seguidamente por carecer de la empatía suficiente de ponernos en el sentir del otro grupo, ¿se imaginan que los jóvenes hubieran echado la culpa a sus padres, por haber metido a sus abuelos (principales víctimas de la pandemia) en residencias, foco principal de afectación del COVID en sus primeros compases? Una pandemia como estamos viviendo trastoca todo, a todos los colectivos aqueja, a unos más que a otros, pero creo que los jóvenes no han sido uno de los menos afectados.

Son inquietos, inconscientes, invulnerables, pero también, idealistas, entregados, alegres ¿qué otra cosa es ser joven? Menos censura, culpabilización, señalamiento, y más comprensión. Con reconocimiento y dialogo, tendremos los mejores resultados.

6 comentarios sobre “Juventud, divino tesoro

  1. Muy sabia decisión, si señor: la juventud es todo lo que dices y además la que ha de tirar del carro, sin juventud se acaba el ser humano. Un abrazo

    Enviado desde Correo para Windows 10

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  2. No solamente la pandemia los ha afectado porque no pueden hacer las cosas que suelen (y deben) hacer los jóvenes, pero a esa tierna edad enfrentar un futuro en que la educación se trastoca, las oportunidades de trabajo disminuyen, el dinero no alcanza y se vive con extrema fragilidad debe de ser un golpe fuerte para la mente joven que no cuenta con los recursos emocionales para sobrellevarlo. La salud mental de estos jóvenes está sufriendo.

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  3. Coincido totalmente con tus palabras. Hay de todo como entre los adultos, pero los jóvenes son nuestro futuro. Pienso que el covid ha causado muchos daños colaterales entre la juventud, nuevas inquietudes, nuevos miedos y escasas referencias de futuro. Y eso, hay que saber llevarlo. Un abrazo.

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