La verdadera evolución

Cualidades como la bondad, la ingenuidad, el recato, la candidez, la mansedumbre actualmente son tildadas, dentro de esta sociedad hipercompetitiva, como signo de debilidad, como atributos  no valorados y rayanos con la falta de capacidad. El inteligente, según los parámetros actuales, es el más vivo a la hora de conseguir unos objetivos determinados, usando todas las tretas posibles, aunque algunas de ellas sean inconfesables. Incluso a los niños, en deportes como el futbol, se les enseña que lo importante es ganar, sin importar el nivel de la falta cometida. Que si el árbitro no lo señala, todo es lícito. Es más, se corean estas actitudes, interiorizando con ello que lo único que importa es que no te pillen. ¡Qué no harán cuando crezcan, cuando se estén jugando su manutención!

¿Y si la verdadera demostración de entendimiento y fortaleza fuera el poseer ese mínimo grado de empatía necesario para interiorizar, que si toda la población usara esas mismas estratagemas, este mundo sería prácticamente inhabitable por la cantidad de conflictos que surgirían? Que si todo el personal entraría en la lucha por las mismas banalidades, siendo lícita cualquier forma posible para conseguirlas, construiríamos un infierno para nuestros congéneres y para nosotros mismos, condenando a nuestros descendientes a la más horrenda infelicidad. Que la lucha por incrementar infinitamente los bienes materiales, el poder, la fama, a costa del resto de tus semejantes, no son más que impulsos producidos por la parte menos desarrollada de nuestra humanidad, la más primitiva, esa que la evolución condenará al olvido.

Son atributos que muestran amor y confianza en las personas, siendo hora de ponerlos en valor no por desconocimiento de la existencia de cualidades antónimas, sino por la necesidad interior de creer en ellos para hacer merecedor de vivir a este mundo que nos ha tocado habitar. Por lo que la próxima vez que veamos en los medios a alguien adornado con las cualidades iniciales, ensalcémoslo en su virtud, para que su ejemplo cale en las distintas capas de la sociedad, niños sobre todo, y poco a poco, ejemplo a ejemplo, podamos ir construyendo un mundo más habitable para todos.

5 comentarios sobre “La verdadera evolución

    1. Gracias Miguel. ¿Enseñar? los hados me libren de tal pretensión. Yo si que aprendí de ti en todos los años que estuvimos juntos trabajando, en los que pude disfrutar de tu compañía y amistad…A ver cuando escampa el temporal vírico y me acerco a visitarte…Un abrazo

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  1. … Es muy nornal dentro de los intereses propuestos incluso desde algunas familias que nademos como nadamos. Da la impresión que seguiremos aún con los galgos y los podencos. Me gusta. Salud y saludos

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