Gambito de Dama

Hace unos días, espoleados por las buenas críticas que estaba cosechando, acabamos de ver la serie Gambito de Dama. Esta narra  las vicisitudes de una chica, desde su niñez hasta su conversión como gran jugadora mundial de ajedrez. No hablaré de la historia, caracterizaciones, ni demás entresijos del serial, para que cada uno que lo vea juzgue por sí mismo. Pero sí que me permitiré, hacer referencia a situaciones que refleja la serie magistralmente.

Por ejemplo, como hasta qué punto tiene influencia en la manera de ser de cada uno y por ende en el devenir futuro, las vivencias de los primeros años de tu vida y las relaciones paternofiliales. Multitud de desarreglos y problemas conductuales nacen en esa época, y la manera de superarlos es el llegar a conocerlos, aceptarlos y asumirlos. No renegando de ellos, ya que son parte de tu pasado y por eso irrenunciables, sino desde la asunción de que son parte de ti, y que aunque conforman tu idiosincrasia, eres tú quien dominas tu comportamiento.

Otra parte que queda muy bien retratada son los egos exacerbados presentes en el mundo del ajedrez. Personajes endiosados por ser mejor que la media en la realización de una actividad. Tardan en descubrirlo, pero al final todos interiorizan la máxima “castillos bien grandes se han visto bien chicos”. ¡Ah, esa humildad que brota de la verdadera sabiduría!

Que en el trabajo, y en la consecución de objetivos, el trabajo en equipo reporta mejores resultados que las individualidades, por muy prodigiosa que sea la capacidad de estas. O si no, ¿de qué manera pudieron ser levantadas las eternas pirámides?

Que personas anónimas de hechos aparentemente anodinos, al estar en un sitio determinado o hacer alguna que otra acción trivial, ejercen una influencia decisiva en la manera de conducirte por la vida. O que incluso son los que aparecen en un momento determinado, cuando ya estaban ocultos por las nieblas del olvido, prestando la ayuda más desinteresada y definitiva.

O que el verdadero reconocimiento para tus aptitudes parte de la gente más llana, y no de las instituciones u organizaciones que pudieran parecer creadas para ayudar a alcanzar los mejores resultados en lo personal, para los que las personas no son más que meros instrumentos para conseguir unos determinados fines bastardos.

Y todo ello aderezado, con el ambiente del apasionante mundo del ajedrez, con sus luces y sus sombras, que hará disfrutar a todo aficionado y acercar la disciplina a más de un profano.

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