¡¡¡GOOOLLLL!!!

¿Cuánto dinero es lícito o ético el ganar con un trabajo? Hoy estamos acostumbrados a que gentes con diversas ocupaciones (estaba pensando en futbolistas…) ganen ingentes cantidades de dinero aceptándolo la sociedad como normal. -“Si se lo pagan es que lo producen”, nos repetimos los unos a los otros imbuidos como estamos en esta sociedad capitalista, la del tanto tienes tanto vales, obnubilados con conceptos como “oferta” y “demanda”. Una profesión de estas características debería ofrecer motivación más que suficiente para que los aspirantes a  desempeñarla se contaran por miles, máxime la nula formación académica exigida.

Por un lado ¿es este afamado futbolista  o es la industria futbolística la que genera estos ingresos? Quiero decir con esto, que si no existiera este Dios del balompié sería necesario encumbrar a otro a quien dirigieran la atención los millones de seres dispuestos a pagar todo lo necesario para verlo en acción. Gente que se enorgullece de haber gastado todo el dinero conseguido en un mes de trabajo por haber sido uno de los pocos agraciados en poder conseguir una entrada para ver el partido del milenio. -Qué suerte tienen -dirá el común de los mortales repitiendo las consignas oídas en los medios de comunicación, medios que participan en el reparto de beneficios del negocio y son parte fundamental en su éxito.

¿Si un futbolista merece este pago, que no merecerá el científico que crea una vacuna y salva la vida a millones de personas o el abnegado sanitario que paga con su vida el haber luchado para contener una pandemia? Sin intentar desmerecer la profesión de futbolista (o tal vez si), seguro que encontraremos infinidad de ocupaciones que a pesar de su sacrificio en bien de la sociedad, no tienen ni una ínfima parte de remuneración o reconocimiento social en comparación con estos ídolos deportivos. Que la mayor parte de los niños de hoy quieran ser futbolistas pudiera ser un toque de atención hacia qué tipo de sociedad estamos construyendo.

¿Ese dispendio quien lo paga, los socios del club o la sociedad en general? Vemos sociedades deportivas con importantes pufos que deben ser saneadas y rescatadas con artimañas fiscales o subvenciones, sufragadas con dinero público. Con la introducción actual cuasi religiosa del futbol en nuestras vidas, es imposible regular ninguna de sus actividades sin que la muchedumbre ataque a quien intente poner un poco de cordura a este derroche continuo, ya que se arriesga al mayor de los peligros (ej. pérdida de votos). Los dirigentes de los clubs futbolísticos (por lo general empresarios adinerados) pisan moqueta y se codean con las elites del país, cuales insignes próceres.

Volviendo al principio, el talento de estos malabaristas del balón puede dejar a la población boquiabierta, pero sus pretensiones mercenarias deberían estar constreñida tanto por la utilidad que ofrecen a la sociedad así como por la riqueza de la comunidad. Podemos llegar a sentir la autocomplacencia de que vivimos en una sociedad tan opulenta en las que todas sus necesidades están subsanadas, pero seguro que esté despilfarro puede ser empleado en otras cuestiones más perentorias.

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