Memento mori (recuerda que eres mortal)

“Valar morghulis”, “valar dohaeris”…últimamente palabras de este estilo nos sumergen en mundos épicos, plagados de intrigas y penurias. “Memento mori”, a diferencia de las anteriores, es una expresión que se usó en la antigüedad y que nos remite a nuestra realidad pasada, la epopeya más extraordinaria que cualquiera imaginada por hombre alguno.

Imaginad la escena. Después de una ardua campaña guerrera contra los enemigos de Roma, las huestes regresaban victoriosas a casa. Ya la noticia de la victoria había llegado a la ciudad y esta resplandecía engalanada para recibir a los héroes que habían hecho a su civilización más poderosa todavía. El general que había conseguido tal gesta entraba en su hogar, pero no lo hacía de cualquier manera, sino como lo haría un dios después de haber librado una batalla celestial. Se presentaba acompañado de su ejército desarmado, de los derrotados reyes enemigos y de los cuantiosos tesoros obtenidos en la contienda. El líder iba henchido de gozo, sobre una cuadriga tirada por cuatro caballos, ataviado con la cuasi sagrada toga picta, púrpura y bordada con hilo de oro,  y luciendo sobre su cabeza el más preciado galardón, la corona de laurel. Miles de voces aclamaban a su nuevo dios hecho carne en la tierra, pero entre tanta algarabía, una divina letanía seguro que oía. A su lado, junto a él en el carro, un siervo le iba susurrando al oído  “memento mori”…”memento mori”…

El que una persona de ese poder temporal aguantara estoicamente ese murmullo nos muestra el respeto a las tradiciones y la obediencia a las reglas que emanaban de la legalidad, así como la comprensión y aceptación de que existen preceptos inmutables que exceden en necesidad de acato a los de los hombres.

¿No creéis que hoy, muchos de nuestros petulantes y soberbios lideres, no deberían llevar a su lado a su particular  “pepito grillo” coreándole esta máxima? ¿No sería una manera de infundir en sus corazones ese soplo de humildad necesario para gobernar con la mayor de la mesura, ya que de sus decisiones depende la vida de millones de personas?

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