Aldea global

Globalización, bonita palabra, con defensores a ultranza y numerosos detractores también. Seguro que cada grupo tendrá sus razones. Este es un proceso que afecta a numerosas áreas del devenir humano (económicas, políticas, sociales, culturales…) que empezó a finales del siglo XX con el auge de las comunicaciones, así como por la necesidad de apertura a nuevos mercados que tenían las sociedades occidentales.

Me gustaría llamar la atención sobre una consecuencia de esta, llamémosle así, “uniformización”,  que está teniendo lugar en este proceso. Estamos asistiendo a una guerra cultural, que lejos de ser baladí, menoscaba la sapiencia atesorada del ser humano a lo largo de su historia,  a favor de ideologías y culturas dominantes y en detrimento de otras, que por el hecho de ser menos influyentes, no son menos valiosas. Esto hace que seamos más proclives a las tesis de esas sociedades hegemónicas así como a consumir unos determinados productos económicos o culturales. Esta sociedad uniforme a la cual nos encaminamos, castra cualquier diferenciación de manera de pensar, lo que empobrece la visión de las cosas y por ende, la capacidad de respuesta del ser humano a diferentes circunstancias. Cualquier organización que aspire a tomar las mejores decisiones debería tener en sus órganos de dirección además de equipos multidisciplinares, miembros provenientes de todos los segmentos de edad y con las influencias culturales más variadas posibles. Esto hará que se pueda escoger entre un mayor abanico de opciones ante el devenir de los distintos eventos que acaecen.

Pero, por otro lado, esta globalización pudiera servir para incrementar los niveles de empatía hacia nuestros congéneres tomando conciencia de aldea global, y no permanecer impertérritos ante el sufrimiento de nuestros compañeros de navegación espacial, en esta vieja nave llamada Tierra. El tomar en consideración que todo lo que ocurre en el globo nos afecta, y del mismo modo que un capitán que comandara un barco desde la cubierta no dejaría que el cuarto de maquinas fuese una desidia o repararía una pequeña vía de agua que se pudiera producir en el casco, así las sociedades ricas deberían velar por el desarrollo de las sociedades más desfavorecidas, entendiendo que esa actitud a la larga repercutirá en el beneficio de todos.

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