Todo lo factible acaba ocurriendo

Cuanto se ha hablado de la clonación, con todas las implicaciones legales y éticas que eso implica. Desde que en 1996 la oveja Dolly vio la luz, primer mamífero en que se conseguía, han corrido ríos de tinta sobre las posibilidades de usar estas técnicas para clonar humanos, promulgándose leyes prohibiendo prácticas en ese sentido. ¿Alguien se piensa que el ser humano, capaz de haber hecho a lo largo de la historia las más grandes atrocidades y desarrollado las armas más mortíferas, se va a detener ante impedimentos de tipo legal?¿cómo separar las cosas maravillosas que se abren a la imaginación y que se pudieran realizar con estas técnicas (curación de enfermedades, creación órganos para trasplantes, mantenimiento de especies en peligro de extinción…), y desechar completamente la posibilidad de usarlo en prácticas menos edificantes como crear seres humanos como repuesto ante una futura necesidad de otro personaje “principal” o incidir en prácticas eugenésicas (“mejoras” en la especie humana)?

Se me ocurre otro ejemplo que pudiera poner de manifiesto la ingenuidad de nuestros semejantes.

Nos rodean secretos sacrosantos (secreto de confesión, deontológicos,…) como los últimos reductos sagrados que gozan de la más estricta inviolabilidad y protección. Pero cuando cualquier confidencia arrancada al amparo de esa seguridad sale a la luz, siempre acaba teniendo consecuencias. En sociedades en las que impera la ley el único recurso contra esta violación es la legal (en otras ni esto),  teniendo que embarcarse en el proceloso mar de los pleitos para resarcir una honra mancillada, aún  cuando ya nada puede hacer disminuir el efecto de ese aireo indebido. Aunque por otro lado, aunque el daño este hecho, también pudiera ser suficiente motivo el hacerlo para castigar al culpable, no por venganza, sino por el consiguiente ejemplo y magisterio con el que se verá beneficiado él en primer lugar, pero también toda la sociedad.

Esta credulidad antes mencionada es atribuida a veces a gente simple,  pero quizás sea una ventaja el  hacer de ese defecto una virtud para no perder la esperanza en la humanidad  y vivir en paz,  de manera confiada con todo lo que nos rodea. Aaahh ilusos, ¿no os dais cuenta que nos comportamos como ratones corriendo alrededor de un fútil pedazo de queso, así de insignificantes son las cosas por la que tanto se brega en este mundo, por las cuales entregamos con gusto la paz que debería ser el faro que guía nuestros caminos y nuestro tesoro más preciado?

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