Trabajo en casa

Aprovechando la temática,  voy a meterme en un fregado.

El hogar, el sitio donde vives, necesita una serie de trabajos y cuidados para que pueda seguir usando ese apelativo. Ocupaciones que otrora eran consideradas propias de la mujer (cuidado progenie y ancianos, limpiar, lavar, cocinar…me paro aquí para no tener que ocupar la totalidad del artículo en numerarlas), hoy, como consecuencia en parte de la incorporación de la mujer al mercado laboral, es necesario que estas tareas sean compartidas por todos los miembros de la familia.

Luego, partiendo de la necesidad en la realización de estos menesteres, dependerá de la organización de cada familia su realización. El problema radica cuando un determinado tipo de organización, es más o menos valorado por la sociedad. Hoy,  el hecho de que un progenitor opte por la realización de esas ocupaciones como ocupación única, puede ser tachado de antiguo, rancio e incluso tildado de machista (eso si es la mujer la que elige esta opción).

Modos organizativos existen infinidad. Trabajar todos fuera de casa compartiendo luego las tareas (otro tema será si esa repartición es al 50%.); contratando otra persona para que las realice;  liando a familiares en su desarrollo; quitando horas de jornada laboral para disponer del tiempo necesario en la ejecución de la faena o cualquier otra manera de arreglo que se nos pueda ocurrir.

Las fuerzas económicas empujan a que todos los miembros de la comunidad  contribuyan al enriquecimiento de unos pocos, y muchas veces el trabajo en casa no es visto como un aporte fundamental hacia la sociedad (a las pruebas me remito, ya que no hay ninguna ley apoyando esta opción sino todo lo contrario, con leyes de apoyo a la mujer trabajadora excluyentes, como si la persona que realiza la  ocupación doméstica no fuera “trabajadora”). Hoy es más admitido que una persona trabaje como asistente  fuera del hogar a cambio de un emolumento, a que se quede realizando las mismas labores en su propio hogar.

Es cierto que cuando en el pasado la mujer se vio obligada a desempeñar este rol, hizo que permaneciera recluida en el ámbito de la vivienda encaminándose hacia el ostracismo en el ámbito social, y generó situaciones de dependencia de índole variada (económica, familiar…).  Pero estas realidades claramente repudiables, ¿fueron causadas porque la mujer se dedicaba en exclusiva a esa tarea,  o porque legalmente y socialmente esa ocupación no era valorada?

Con motivo de  la celebración del 8M, sirva este escrito como reconocimiento a todas esas mujeres que tuvieron que asumir el trabajo arduo y callado del hogar en el pasado.

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