La fortaleza de la Stoa

En el mundo “civilizado”, el mundo de las prisas, el stress o la búsqueda del éxito, genera una cantidad ingente de cuadros de depresión y ansiedad que son tratados con toneladas de pastillas de colores variopintos, generando dependencias físicas y emocionales . Llama la atención que en las regiones con unos estándares de vida más bajos según los parámetros del mundo desarrollado, estos tipos de dolencias neurológicas tienen menor incidencia. Y no digamos nuestros ancestros, ¿cómo podían levantarse cada mañana, y encarar un día plagado de dificultades infinitamente superiores que las actuales sin la ayuda de la farmacopea reciente?

Diferentes filosofías de la antigüedad enseñaban a encarar todas esas dificultades que nos turban. Una de ellas, el estoicismo, fue fundada por Zenon de Citio hacia el año 300 antes de Cristo en la antigua Grecia, siendo asumidas sus ideas por Roma hasta el 300 después de Cristo, cuando empezó su declive arrinconado por el auge imparable del cristianismo. Cinco o seis siglos de enseñanzas que acabarían impregnando múltiples corrientes de pensamiento y a grandes filósofos. Fueron unas ideas que tuvieron grandes maestros de diferentes condiciones sociales, desde esclavos (Epicteto), hasta políticos (Séneca)  o incluso Emperadores (Marco Aurelio),  porque nadie se libra de las mismas tribulaciones como humanos que somos. Unas enseñanzas que se apoyan en la razón, por lo que pueden ser valiosas tanto para creyentes como para ateos.

¿Pero qué es semejante Bálsamo de Fierabrás? Una de las cosas que más turban el ánimo es la no consecución de tus deseos y aspiraciones. Todas esas querencias son cosas ajenas a ti por lo que no te pertenecen y debes estar dispuesto a perderlas. Un gran mentor lo explicaba así. Compórtate en la vida como en un banquete, cuando el camarero traiga a tu vera las más ricas ambrosías, degústalas y disfrútalas con calma pero cuando los avatares de la vida las aleje no corras detrás de ellas.

Cultiva una vida frugal, pues no es más rico quien más tiene sino quien menos necesita. No casa esto mucho con la sociedad del consumismo exacerbado y el entretenimiento vacuo.

Haz de la humildad tu mayor emblema y que el ego no emborrone esa divisa. Como no ser así, si entiendes lo minúsculo que eres ante toda la grandiosidad y la inmensidad de todo lo que nos rodea. Mantente sereno e imperturbable; podrás estar en la más oscura cárcel, te podrán haber despojado de todo, pero siempre serás dueño de tus pensamientos. Y que el futuro, que no existe, no te impida disfrutar lo que verdaderamente existe, el presente.

Sirvan estas pequeñas pinceladas para conocer una de las grandes filosofías de la antigüedad. Poderosas ideas, verdad?

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