Identidad

Cuando era niño me regalaron una bicicleta. Con el tiempo tuvo los primeros pinchazos por lo que le cambié las cámaras. Las cubiertas se desgastaron, por lo que aprovechamos la oferta de esa famosa tienda de deportes para colocarle unas nuevas. Después de aquel golpe que tuve con ella haciendo el burro, se quedaron ambas ruedas hechas un ocho, por los que las intercambié por las ruedas de la montura de mi hermano. Y por último la pintura del cuadro estaba hecha un ídem, por lo que fui a un mercado de segunda mano y compre un bastidor completo.

Después de toda esta transformación me quedé mirando a mi bicicleta y la comparé con una foto que le hice cuando me la regalaron. ¿Cómo podía decir que aquella bicicleta era la misma que me habían regalado si no se parecían y además no tenían las mismas prestaciones? ¿Que quedaba de mi bicicleta?… nada.

Esta es una vertiente de la famosa “Paradoja de Teseo”, que me sirve para ilustrar la siguiente analogía. La ciencia ha revelado que nuestras células cambian cada aproximadamente 7 años. Por lo que yo me cuestiono, contraviniendo lo que dice el DNI, ¿somos la misma persona que hace treinta años? Ha habido una mutación a nivel biológico (mi barriga y mis canas son pruebas fidedignas),  así como una evolución en mi manera de pensar y actuar (lo preocupante y patológico es que no lo hubiera habido), por lo que parece claro que no somos los mismos.

Tomar conciencia de esto tiene varias implicaciones. ¿Tiene sentido eliminar la posibilidad de rehabilitación en los presos, idea que parece que emana de penas como la cadena perpetua? ¿Es ético que un error de tiempos pasados condicione toda una existencia posterior? ¿Que hace a una persona deudora de los derechos que emanan de su identidad? La biología ya hemos visto que no por su aspecto mudable. Tus recuerdos entiendo que tampoco, porque sería tanto como decir que el olvido por cualquier causa te despojaría de esos derechos. El reconocimiento por la sociedad es lo único que te da los derechos que emanan de tu identidad, ya que en un caso de usurpación, pudiera ser que tuvieras conciencia de ser una determinada persona pero la legalidad reconociera a otra (numerosas películas han tratado el tema).  Y no digamos ya en estados de psicosis en la que puedas creer que efectivamente eres otra persona.

«Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos.«- Heráclito

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